Martillo Clegg: dispositivo para ensayos de impacto superficial
Una herramienta práctica para evaluar la rigidez y la resistencia de las superficies
El martillo Clegg es un dispositivo de ensayo de impacto muy utilizado, diseñado para evaluar la resistencia y la rigidez de las superficies deportivas, como el césped natural, los campos de tierra y los áridos.
Utilizado desde la década de 1970, sigue siendo una herramienta de referencia para la evaluación in situ gracias a su sencillez, fiabilidad y método de medición directa. El dispositivo está diseñado de conformidad con la norma ASTM F1702, lo que garantiza la coherencia en los procedimientos de ensayo y la interpretación de los datos.

Reconocido por su fiabilidad en aplicaciones deportivas, el martillo Clegg se ha utilizado durante décadas como un método sencillo y eficaz para evaluar el comportamiento de las superficies en condiciones de impacto.
Medición de la respuesta de la superficie en condiciones reales
A diferencia de los sistemas de laboratorio, el martillo Clegg se utiliza directamente in situ para registrar cómo reacciona una superficie ante un impacto. Ofrece información inmediata sobre la rigidez de la superficie, lo que ayuda a supervisar las condiciones sobre el terreno, comparar zonas o realizar un seguimiento de los cambios a lo largo del tiempo.
El valor medido, expresado como CIV o g-máx, refleja la desaceleración del impacto y ofrece una indicación de cómo la superficie absorbe y devuelve la energía.
Características principales

o de medición conforme a la norma, diseñado de acuerdo con la norma ASTM F1702
Amplio rango de medición
, valores CIV/g-max de 20 a 250
Captura directa de datos
Visualización en pantalla con almacenamiento en tarjeta SD
Uso eficiente sobre el terreno
Recopilación rápida y sencilla de datos in situ
Adaptado a las necesidades operativas
Seguimiento por GPS y aplicación móvil opcionales
Cómo funciona
El dispositivo consiste en un proyectil metálico cilíndrico equipado con un acelerómetro, que se guía a través de un tubo vertical.
El misil se eleva hasta una altura fija de 45,7 cm y se lanza. Al impactar contra la superficie, se mide la desaceleración y se registra automáticamente. A continuación, este valor se muestra en pantalla y se almacena para su posterior análisis.









